Mierda de pato

Mierda de pato

Aunque muchas veces deseamos establecer parámetros rígidos para algo tan libre como el té, estos no son más que intentos de poner en palabras un mundo tan vasto que puede invitarte a tomar mierda de pato, disfrutar de una Diosa de Hierro de la Misericordia o, simplemente, optar por una Cresta de Gallo Blanco.

Aunque no lo parezcan, todos estos son nombres de cultivares. Sin embargo, adentrarse en el mundo de los cultivares y variedades de té no es una tarea sencilla. En la práctica, siempre hay mucha tela que cortar, pues el té es una cultura viva que evoluciona al mismo tiempo que las sociedades que lo producen y lo disfrutan.

Como consecuencia, es común encontrar información difícil de verificar o incluso de interpretar. En muchos casos, esta permanece únicamente en el idioma en el que se originó y, cuando se traduce, las versiones suelen ser demasiado literales o pierden parte de la poesía, los matices y el contexto cultural que acompañan a cada nombre.

Aunque me encantaría poder contarte a detalle sobre los distintos cultivares, cómo estos se desarrollan a través del tiempo y los diferentes procesos químicos, retos y oportunidades que los rodean, la verdad es que aplicaré aquello de: “zapatero a su zapato”.

Por ello, lo que haré será darte una breve noción de aquello con lo que puedes encontrarte en la práctica, comenzando por la famosa mierda de pato.

Mierda de pato

Más allá de entrar en tecnicismos sobre la etimología y demás detalles del Ya Shi Xiang (“mierda de pato”), te contaré dos de las versiones que existen y que intentan “justificar” su peculiar nombre.

Una de ellas menciona que la región donde crecía este cultivar tenía un terreno cuya apariencia se asemejaba, adivina a qué…sí, a la mierda de pato, y que por esta razón recibió dicho nombre.

La otra versión cuenta que el productor que descubrió su potencial no quería que sus vecinos se apropiaran del cultivar, por lo que decidió darle un apodo poco atractivo. De esta manera, quienes lo escucharan pensarían que aquel arbusto estaba lejos de ser algo valioso.

Pero si la mierda de pato nos demuestra que un nombre poco atractivo puede esconder una verdadera joya, la Diosa de Hierro de la Misericordia nos muestra que incluso los nombres más solemnes pueden esconder una pregunta mucho más compleja:

¿Qué hace que un té sea realmente ese té?

El caso del Tie Guan Yin, conocido como Diosa de Hierro de la Misericordia, es uno de los ejemplos más interesantes. Dependiendo de a quién preguntes, la respuesta puede variar.

Algunos sostienen que un auténtico Tie Guan Yin debe provenir de la región de Anxi; otros consideran que debe elaborarse a partir del cultivar que lleva ese mismo nombre. También existen quienes defienden que lo que realmente define al Tie Guan Yin es el proceso de elaboración y el perfil sensorial resultante.

Incluso existe una postura más estricta: que un verdadero Tie Guan Yin es aquel que reúne las tres condiciones; provenir de Anxi, utilizar el cultivar Tie Guan Yin y ser procesado de una manera específica que permita obtener esa taza característica que lo ha convertido en uno de los tés más reconocidos de China.

Aquí aparece una realidad incómoda: ¿confías en tu proveedor de té? ¿Realmente te está ofreciendo un té auténtico? ¿Cuenta con el conocimiento necesario para respaldar lo que vende?

Sin embargo, al final, la pregunta vuelve al remitente: ¿tienes la cultura necesaria para disfrutar del té?

No tengo una respuesta definitiva a estas interrogantes. Lo que sí puedo compartir es un consejo que escuché alguna vez y que resume muy bien esta situación: “El té llegó antes que las definiciones”.

Ahora bien, tampoco podemos dejar de lado el aspecto relacionado con los nombres.

Mariella Erkens, autora de TEA: Wine’s Sober Sibling, lo explica de manera muy clara:

     Muchos tés reciben su nombre a partir del cultivar del que provienen (por ejemplo, Tieguanyin, Jin Xuan #12 y Bai Hao Yin Zhen), de la región donde se producen (por ejemplo, Ali Shan, Darjeeling y Assam) o de la manera en que fueron elaborados (por ejemplo, Matcha, té pulverizado, y Höjicha, té tostado).

En China, algunos nombres son poéticos y no necesariamente corresponden a una región o cultivar específico, mientras que otros sí lo hacen, como ocurre con Long Jing. Su nombre significa “Pozo del Dragón” y un té solo puede denominarse Long Jing cuando es elaborado utilizando un cultivar específico, cultivado en una zona delimitada y procesado de manera precisa, dando como resultado una forma característica de la hoja, plana y similar a una espada.

Sin embargo, los nombres también pueden tener otros orígenes. El Baozhong taiwanés se traduce como “variedad envuelta” o “el tipo envuelto”, debido a que antiguamente este té era envuelto y empaquetado en papel.

En resumen, los nombres de los tés pueden llegar a ser bastante confusos.  (Erkens, 2022) 

 

Pero bueno, los nombres de los tés no son lo único de lo que debemos ocuparnos; también están los nombres de sus tipos. No vaya a ser que termines confundiendo un té oscuro con un Pu-erh… ¡sacrilegio!

Pero tranquis, que eso lo veremos en el próximo escrito. 

 

 

Satoricha ~

 

Referencias

 Erkens, M. (2022). Tea: Wine's Sober Sibling. Lannoo Publishers. 

Satoricha

Satoricha, el enigmático gato con sombrero, es un personaje que pocos han llegado a conocer, pero muchos se preguntan quién es realmente… incluso si existe de verdad. Algunos dicen que lo han visto entre hojas de té al caer la tarde, mientras otros creen que es solo una leyenda que acompaña historias antiguas sobre hospitalidad y momentos compartidos. Sin embargo, su presencia es inconfundible: elegante, curioso, y siempre un paso adelante. Nadie sabe exactamente de dónde vino o qué busca, pero aquellos que se cruzan con él no pueden evitar sentir que hay más detrás de esa mirada felina y su sombrero lleno de secretos.

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