Capitalismo de nichos

Capitalismo de nichos

Hola! Ya hace un tiempo no tenemos el gusto de charlar, pero de vez en cuando es bueno cambiar de aires, ¿no crees? ¿Qué tal por tu lado? El mío ha sido un tanto movido e interesante. En algunos casos me tocó volver a paradigmas anteriores y, en otros, me tocó romperlos para “reaprender”. Sin embargo, así como dicen: “uno siempre vuelve a donde es feliz”, también a uno vuelven temas que son triggers.

En mi caso, la muy conocida y mencionada sostenibilidad.

De hecho, si ingresas en el buscador del sitio la palabra sostenibilidad, obtendrás siete artículos en los que se menciona dicha palabra, y, conociéndome, dudo mucho que sea un simple párrafo de 50 caracteres donde se utilice.

Ahora bien, ¿por qué volvemos, como perro que vuelve a su propio vómito, a un tema que ya podríamos considerar muy trillado en el diario? Por el simple hecho de que, a pesar de abordarlo desde distintas aristas, podríamos decir que es más bien un mosaico.

Tomemos como ejemplo el tema tratado en Mai ta‘amah: el de las personas jurídicas ecológicas y las corporaciones ecológicas. Si bien hablamos de una relación humano–naturaleza (por ponerlo de manera simple), nunca discutimos ni mencionamos explícitamente la palabra “sostenibilidad”.

Antes de continuar, imagínate este escenario: estás en una reunión de trabajo o con algún cliente o persona que, a través de lo que negociarán en dicha reunión, puede cambiar tu futuro para bien (por ejemplo, un nuevo proveedor, un nuevo cliente, etc.). Y de manera seca, tajante y viéndote directamente a los ojos te pregunta:

¿Consideras que la sostenibilidad es importante en nuestro contexto?

¿Qué respondes? Ojo, de tu respuesta depende el éxito de la empresa, del negocio o incluso el tuyo propio.

Es muy probable que, como un ser de luz que irradia luz por donde quiera que va, respondas con un comprometido “sí”. Digo, ¿qué monstruo no desearía un mundo mejor, no?*

Pero ¿qué pasaría si, luego de esa respuesta, te preguntaran: “¿De qué forma?” ¿Y es esta determinante para hacer negocio?

¿Podrías responder y sentirte satisfecho con tu respuesta?

Independientemente de tus respuestas, esto es, en un caso entre dos personas. Pero ¿qué tal si te invito a dar una conferencia sobre lo sostenible que eres? ¿Tomas la oportunidad?

Ese es el escenario que he podido apreciar a lo largo de mis días en este tipo de temas. Si decides hacerlo parte de tu día a día, o te vuelves un radical, o un vende humo, o un cohibido; porque siempre tendrás que estar o en defensa o en ataque, ya que aunque nadie más en tu círculo lo practique, siempre serás auditado hasta por los más nocivos para el ambiente. (Así es con todo en esta vida, pero con este tipo de temas lo es más).

Es un tema de gran interés y que todos tienen en la punta de la lengua; sin embargo, carecen del material suficiente para siquiera hablar de ello más allá de decir: “es que yo no utilizo plástico”, “es que yo no utilizo aerosoles”. Seamos sinceros: la gran mayoría de los procesos humanos son destructivos. Si bien se dice que la raza humana es una raza innovadora, innovar implica destruir.

O como lo dijo Thomas Berry: “La gloria de la humanidad del siglo XXI ha llegado a significar la devastación de la Tierra. Y la devastación de la Tierra se está convirtiendo cada vez más en el destino de la humanidad”

Y, curiosamente, en toda esta destrucción hay comodidad que a algunos les genera amplios ingresos. Y siempre que tomemos la sostenibilidad como un adjetivo de perfección y pureza, nunca lograremos un avance significativo. Digo, el término y sus fundamentos se originan allá en 1987.

Por las buenas o por las malas

Se dice que hay ocasiones en las que solo se aprende a palos. Cómo ser en este tipo de temas: el de personas jurídicas ecológicas y corporaciones ecológicas, o, en un caso un poco más reciente, la aplicación del Reglamento EUDR sobre productos libres de deforestación, entre ellos el café.

Definiendo, de manera simplista, las personas jurídicas ecológicas: son similares a personas protegidas por la ley. Es decir, si hoy cometo una falta contra tu integridad, tú puedes demandarme y solicitar que compense los daños.

Muchos suelen alegar o decir: “¡Pero somos personas! Tenemos conciencia; los animales no la tienen”. Bueno, entonces ¿por qué existen las personas jurídicas? Es decir, una entidad reconocida por ley que tiene la facultad de ejercer derechos y contraer obligaciones.

Por otro lado, lo del Reglamento EUDR sobre productos libres de deforestación, en relación con el café, prohíbe el uso de productos cultivados en tierras deforestadas a partir del 31 de diciembre de 2020.

No digo que se deba tomar una posición de rotundo sí o de rotundo no sobre este tipo de temas. Justo eso (los extremos), más allá de unir, ha segregado, porque cada quien opina desde su trinchera, pero nadie desea ver más allá. Porque, si bien algunos dicen que el ser humano es intrínsecamente bueno, otros sostienen que es intrínsecamente malo. En mi opinión, es un ser afectado en gran medida por la entropía de su naturaleza.

Lo pongo en otras palabras: ¿cuántas cafeterías afirman “somos sostenibles”? Motivo: usan pajillas / popotes de papel. Sin embargo, las tapaderas, o incluso los vasos, utilizados son de plástico. Y vamos, hay estudios que demuestran que el pegamento utilizado en algunas pajillas / popotes de papel es nocivo para la salud. Entonces, ¿me estás diciendo que el precio de la sostenibilidad es la salud de tus clientes?

O bien, soy un productor de café que acaba de comprar una parcela de tierra donde estoy produciendo un lote de especialidad y deseo entrar al mercado europeo. Pero si entra en vigor la ley, quedo excluido porque el dueño anterior de la parcela que compré deforestó. Pero, caramba, ¡todos mis ahorros están ahí! ¿Cómo vendo mi café si mi mercado no paga por “especialidad”?

Hablando de especialidad, ¿por qué debemos llamar café “normal” al café quemado que produce agruras y “especialidad” a aquel que se le ha dado un cuidado y un tueste óptimos?

Pero es esto mismo: no podemos irnos a los extremos. Ni muy a la derecha ni muy a la izquierda, ni muy arriba ni muy abajo, mucho menos a los laterales. Debemos buscar, dentro de la medida de lo posible, un punto neutro, porque, como sociedad y como mercado, somos un engranaje (como el de un reloj suizo) y, si uno se daña, tarde o temprano, todo el engranaje dejará de funcionar.

Seamos francos: todos juntos nos permitimos llegar a los problemas y situaciones en las que estamos hoy en día, así que juntos debemos salir de ellas. Solo a través del diálogo, reconociendo que no hay verdad absoluta y revestidos de humildad, recordando que tenemos dos oídos y una boca para escuchar más y hablar menos, es que podremos llegar, eventualmente, a algún lugar.

¿Bueno? ¿Malo? No lo sé. Dependerá de todos los involucrados.

 

Por favor, dejemos atrás la tendencia en auge de hospitalidad hostil.

Hemos pasado de segmentación a hipersegmentación, a hipersegregación, bajo la falacia de la especialidad, la sostenibilidad, la especialización, la cultura, hasta del mismo conocimiento.

 

 

Satoricha ~

 

 

*Nota al pie: Para evitar malentendidos: sí, lo anterior se dice con ironía y una pizca de sarcasmo. Si eres nuevo en este diario, Goteras en Nuestra Tetera puede servir como punto de partida. 

 

 

 

Satoricha

Satoricha, el enigmático gato con sombrero, es un personaje que pocos han llegado a conocer, pero muchos se preguntan quién es realmente… incluso si existe de verdad. Algunos dicen que lo han visto entre hojas de té al caer la tarde, mientras otros creen que es solo una leyenda que acompaña historias antiguas sobre hospitalidad y momentos compartidos. Sin embargo, su presencia es inconfundible: elegante, curioso, y siempre un paso adelante. Nadie sabe exactamente de dónde vino o qué busca, pero aquellos que se cruzan con él no pueden evitar sentir que hay más detrás de esa mirada felina y su sombrero lleno de secretos.

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