A pesar de que los títulos de los últimos tres escritos—K básico, Hola y Adiós y No te compliques—pueden dar la impresión de una confianza relajada y una actitud despreocupada, como si simplemente fluyera con la corriente, el proceso detrás de ellos ha sido todo menos sencillo. Algo que ya es una constante en mi diario es que, aunque existen diversas secciones que parecen independientes entre sí, todas terminan confirmando que el conocimiento es transversal.
Ahora bien, la situación es la siguiente: ha pasado casi un mes desde el último escrito, No te compliques. Sin embargo, debo admitir—sin sentirme orgulloso de ello—que me compliqué. Pero no fue una complicación cualquiera; en mi mente, una idea persistente me decía que este escrito y, de hecho, desde K básico, marcaron el inicio de un viaje de aprendizaje que debía continuar con una reflexión sobre el “Factor Humano”.
Por más que intenté ignorar esta idea, me resultó imposible. Es imperativo escribir sobre el Factor Humano antes de que mi diario vuelva a la “normalidad”.
¿Cómo se llega desde K básico hasta el Factor Humano?
Bueno, te lo resumo: todo inicia con el cliché memento mori y un análisis de esta idea desde una perspectiva estoica. A pesar de las interpretaciones tradicionales—vivir en el libertinaje o con miedo—esta frase, en realidad, nos recuerda vivir con autenticidad y reflexionar sobre el legado que dejamos.
Sin embargo, al profundizar en esta idea, descubrimos que memento mori nos invita a pensar en el fin de todo, pero es igual de importante no perder de vista los pequeños detalles que marcan el inicio y cierre de nuestras etapas. Aquí es donde No te compliques se convierte en un punto de inflexión, al explorar cómo la verdadera hospitalidad no es ostentación, sino autenticidad. Un gran ejemplo de ello es Sen no Rikyū, quien lo demostró a través de gestos sutiles que reflejaban simplicidad y respeto.
A primera vista, estos escritos podrían parecer inconexos. Sin embargo, hay un matiz constante en todos ellos: la autenticidad. Y es precisamente en este punto donde se enfatiza cuán esencial es en la hospitalidad.
¿Dónde me compliqué?
En intentar definir al ser humano en unas cuantas palabras. Una tarea nada fácil, seamos sinceros. Hay quienes dedican toda una vida a comprender su existencia y aún no lo logran. Y es lógico: un día, sin más, tomamos consciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, y simplemente tuvimos que “seguir adelante”. Aquí no hay nadie con “experiencia laboral” en lo que respecta a la vida; todos somos principiantes y todos estamos aprendiendo.
Y en este proceso de aprendizaje, hay algo seguro: errar y aprender.
Claro está que, en el mundo del conocimiento, existen ciertos atajos que pueden hacer el camino más expedito: tener un mentor, aprender de referentes, tomar clases, leer libros, entre muchas otras formas. Pero todas ellas tienen algo en común: el “Factor Humano”.
¿Qué es el “Factor Humano”?
En mi opinión, el “Factor Humano” se resume en una frase que escribí en El acantilado y el dragón:
“Al final del día, en este juego caótico de la existencia, la imperfección es nuestro sello de autenticidad.”
En su momento, en Peligro de contagio, mencioné lo siguiente:
"A pesar de que tengamos años de evolución como seres humanos, al final del día nos regimos, en gran medida, por nuestros instintos. No por nada encontramos en nuestro cerebro tres estructuras fundamentales: el neocórtex, el cerebro mamífero y el reptiliano. La diferencia entre el ser humano y las bestias es que podemos sobreponernos a nuestros instintos. Sin embargo, hay un impulso que siempre estará presente: la supervivencia."
Podemos decir que, en el último siglo, el ser humano ha evolucionado en múltiples aspectos, pero en esencia sigue siendo aquel nómada prehistórico que cazaba y recolectaba para sobrevivir. Las condiciones han cambiado, sí, pero la esencia sigue intacta.
La tradición oral y su impacto
No soy historiador, pero es de conocimiento general que, en la antigüedad, la tradición oral era la principal forma de transmisión del conocimiento. Y, sorpresa: aún sigue vigente. De hecho, es algo inherente al ser humano.
La UNESCO (n.d.) sostiene:
“El ámbito de las tradiciones y expresiones orales abarca una inmensa variedad de formas habladas […] Estas tradiciones sirven para transmitir conocimientos, valores culturales y sociales, y una memoria colectiva. Son fundamentales para mantener vivas las culturas. […] Lo más importante para su preservación es mantener su presencia en la vida social y fomentar la interacción entre generaciones.”
¿Por qué debería importarnos?
Si bien la tradición oral sigue presente en muchos aspectos, ha sido impactada por la escritura y otras formas de comunicación. Hoy más que nunca debemos prestarle atención y comprender qué significa ser humanos.
La Inteligencia Artificial ya no es una novedad; cada día aparecen nuevas formas de utilizarla para facilitarnos la vida. Pero en este mundo, nada es gratis—ni siquiera el espacio en un cartón de bingo que dice “gratis”, porque igual lo pagaste al comprar el cartón.
No se trata de demonizar la IA, sino de entender cómo aprovecharla mejor. Porque el precio de no comprender poder e impacto de los avances tecnológicos es dar por sentada y olvidar la base que nos permitió llegar hasta dicho momento.
Un ejemplo claro es la Pirámide de Maslow. Justo en el centro se encuentra la necesidad de afiliación, la conexión con otros. Hoy en día, debido a las distancias o, muchas veces, por evitar incomodidades, recurrimos a espacios sociales virtuales. Esto es excelente para expandir nuestro horizonte, pero jamás un mensaje o una videollamada podrán compararse con una interacción en persona. Si la necesidad de hacer las relaciones virtuales más humanas no existiera, no habríamos desarrollado la realidad virtual o la realidad aumentada.
Nos hemos dedicado a correr sin tener una meta clara. Y en esa falta de visión, hemos perdido la noción de lo que realmente importa… o, mejor dicho, de lo que realmente nos hace humanos.
Tú qué opinas: Evolución o tradición: ¿Hay elección?
Hasta la Próxima.
Satoricha ~
Referencias
UNESCO. (n.d). Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial. UNESCO. https://ich.unesco.org/es/tradiciones-y-expresiones-orales-00053
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